"Toda una vida", de Antonio Machíns tíos y tías siempre me han dicho que hay mucho de él en mí. Reconocen en mí su forma de andar, muchos gestos, como el vicio inocente de llevar las manos en los bolsillos del pantalón. Reconocen en mí su carácter. Me dicen que era igual de cabezota que yo, que era cariñoso, que le gustaba disfrutar de la vida.
éu se vio forzado siendo bien jóven a dejar su casa, sus padres y hermanos y emigrar al Uruguay para buscar oportunidades, trabajo y una buena vida. En muchas familias españolas hay un tío que se marchó a vivir la aventura americana y mi tío Juan fue un triunfador. Consiguió un trabajo, formó una familia y prosperó mucho. Sin embargo, muy pocas veces pudo reencontrarse con sus hermanos. No obstante, sospecho que don Juan Moreno (nombre por el que todavía se le recuerda en la localidad de Mercedes), llevó y transmitió ese espíritu familiar a los suyos, al igual que su hermano lo hizo al otro lado del Océano.

Los hermanos Moreno Bernabéu
Publicado por Sergio Alises Moreno en 20:45 Etiquetas: Personal sábado, 27 de marzo de 2010¿Dónde está el Anticiclón de las Azores?
Publicado por Sergio Alises Moreno en 16:15 Etiquetas: Opinión jueves, 4 de marzo de 2010"Singing in the rain", de Gene Kelly
"La lluvia en Sevilla es una maravilla". Ultimamente esta frase me viene una
y otra vez a la cabeza, y no es porque esté visionando una y otra vez My fair Lady, sino porque con la sucesión ininterrumpida de borrascas que llevamos sufriendo en esta santa ciudad desde que ha comenzado el año, ya me gustaría ver por aquí a Audrey Hepburn, paraguas de croché en ristre, defender tan arriesgada teoría.
La verdad es que no soy un experto en meteorología, pero todo somos conscientes que lo de este año no es habitual. De hecho he escuchado que no había precipitaciones tan cuantiosas desde hace más de 140 años lo que me lleva a una segunda reflexión: Si hoy son tan imprecisas las mediciones y las predicciones meteorológicas, ¿qué validez pueden tener datos estadísticos al respecto de hace más de un siglo? Pero este es otro tema. A lo que vamos: Decenas de pueblos incomunicados, carreteras nacionales e incluso autovías cortadas, cultivos perdidos, desembalse de agua en nuestros pantanos, descenso del consumo (¿quién va a salir a la calle a tomarse una cerveza con la que está cayendo?), son solo una muestra de las consecuencias de esta avalancha de precipitaciones.
que no soy un experto en meteorología, pero he intentado informarme al respecto. La explicación más extendida en la red, y sobre la que nos llevan advirtiendo más de tres meses, es que debido al choque de una masa de aire tropical muy potente y de un frente polar igualmente poderoso cerca de la zona de las Azores, han hecho desaparecer las altas presiones predominantes en la zona. Es decir, hace tres meses que nadie tiene conocimiento del archiconocido "Anticiclón de las Azores". Y claro está, la desaparición de estas altas presiones casi permanentes frente a la península han abierto un pasillo lo suficientemente ancho como para que se cuelen sucesivamente borrasca tras borrasca y no sean desviadas como es de costumbre a nuestros vecinos del norte. Muy breve e ilustrativo es un artículo del blog Meteo Orihuela y al que pueden acceder desde aquí.El fantástico hombre orquesta
Publicado por Sergio Alises Moreno en 8:00 Etiquetas: Música, Opinión martes, 16 de febrero de 2010De vez en cuando, cada vez menos frecuentemente, uno descubre artistas totales en este complicado mundo de la música contemporánea. Existen unos pocos días en nuestra vida en los que hemos sido capaces de escuchar un larga duración de cabo a rabo, siendo atrapados desde el primer acorde hasta el último, paladeando el sonido de cada instrumento, cada tonalidad de voz, cada frase cantada.

Mi cansado corazón se abre paso
Publicado por Sergio Alises Moreno en 20:57 Etiquetas: Ciclos martes, 9 de febrero de 2010"I would walk 500 miles", de The Proclaimers
Escucha, siente,
mi cansado corazón se abre paso:
entre cumbres escarpadas,
entre sinuosos senderos,
entre la espesa maleza,
entre la gente, si hace falta.
Exaltado, todo lo aparta,
lo rompe,
lo derrumba,
lo destruye si hace falta.
Ese es el vínculo que nos une, amor.
Escucha, siente.
Nunca fueron tan hermanas
la distancia y la pasión.
Rompe tus moldes y vente,
que te arrastre la corriente
de este río caudaloso.
y que el torrente te lleve, conmigo
(¡qué importa dónde!).
Compartamos los fluidos del amor
(tan dulces y deseados
tan prohibidos y añorados,
tan compartidos y faltos…)
sin preocuparnos.
Sigamos el curso sin más
del río sin fin.
De este río que nunca sabrá
del profundo azul del mar.
De mirones y exhibicionistas
Publicado por Sergio Alises Moreno en 0:33 Etiquetas: carnaval, Opinión martes, 2 de febrero de 2010
Pero sucede que el ubetense, además de ser acomodaticio o “perrón”, también suele ser terco o “cabezón”. Por suerte la afición de unos pocos que no cejaron ni se rindieron se fue propagando y extendiendo. Y aquí entra el papel importante que tuvieron en su día las agrupaciones. Es cierto que no se conseguía que la gente se disfrazara en gran número ni se organizaban grandes eventos. Pero no es menos cierto que desde el sábado hasta el martes de Carnaval había mucho ambiente por los bares y las plazas y no poca gente que deseaba que apareciera cualquier murga o chirigota haciendo tipo y les dedicara unas coplillas. Y como el ubetense también es presumido, pronto empezó a haber competitividad o “piques” entre agrupaciones para atraer la atención del respetable que de alguna manera extendió algo más el gusanillo y consolidó el concurso de agrupaciones que desde casi el principio ha abarrotado las butacas del Teatro Ideal, del Hospital de Santiago o incluso del polideportivo Municipal.Reconozco que mi visión sobre el tema es totalmente parcial y que cualquiera podría rebatirme todas estas cosas con argumentos contrarios y mucho más válidos. Sin ir más lejos podrían sencillamente decirme que esto del Carnaval no deja de ser una entretenta de cuatro. Que no es una tradición en nuestro pueblo y que no le pinta a personas decentes ir por ahí haciendo el loco disfrazados de mamarrachos y bebiendo tanto vino que uno pueda pensar que se están secando los lagares. Pero a mi entender a nuestro pueblo le hace mucha falta el Carnaval y nuestra gente debería ser más carnavalera. El Carnaval hace pueblos más libres, más abiertos y más solidarios, más conectados a sus acontecimientos y sucesos cotidianos. El carnavalero por su parte, no solo canta y se divierte, que ya es importante, sino que provoca la diversión. El carnavalero tiene que ser ingenioso, creativo, simpático, extrovertido, tolerante, crítico y autocrítico, reivindicativo, nada vergonzoso... En una ciudad como la nuestra que por desgracia tantas veces se ha plegado sobre sí misma, mirándose el ombligo, nos vendría bien tomarnos la vida con algo más de filosofía y abrir las ventanas de las casas para que entre el aire.
Lo que sí resulta curioso es ver como año tras año esta manera tan exhibicionista de festejar se va consolidando en la rutina del ubetense. Un claro exponente de lo que digo es el baile posterior a la cabalgata, actualmente ubicado en la carpa instalada en la plaza de toros. Ni los más optimistas y entusiastas defensores del Carnaval de nuestro pueblo hubiésemos imaginado hace bien poco disfrutar de una fiesta de disfraces tan multitudinaria y tan desenfadada. Podría decirse que nuestro Carnaval empieza a ser poderoso por detalles como este. Cada día más gente se anima a quitarse los miedos y los corsés y descubre que tras un disfraz puede vivir fantásticas aventuras y momentos inolvidables. Esto es lo que tiene de grande nuestra fiesta. En este sentido, siempre consideré una letra muy carnavalesca la canción “La del pirata cojo” de nuestro paisano Joaquín Sabina, cuando dice:
“No soy un fulano con la lagrima fácil de esos que se quejan sólo por vicio.
Si la vida se deja yo le meto mano y si no, aún me excita mi oficio.
Y como además sale gratis soñar y no creo en la reencarnación
con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas, a probarme otros nombres,
a colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré” […]
Y es que, como ya he comentado anteriormente, don Carnal es un gordinflón exigente que nos pide la máxima implicación y compromiso pero que también sabe recompensarnos. Por los vericuetos de la algarabía y el exceso uno consigue deshacerse de sí mismo por unas noches y convertirse en los personajes más inverosímiles y extravagantes. Todo vale porque no hay más límites que los del respeto al prójimo y no hay más obligación que la de divertirse. Finalmente, no hay mayor gozo que el de sentirse un loco aullándole a la luna de febrero entre fachadas de piedra y calles de adoquines.
Esto es Carnaval. Quien lo probó lo sabe.



